miércoles, 10 de mayo de 2017

I


Hay días en que la sangre, más que correr por el entramado de las venas, arde como el más puro combustible. El corazón, motor desvencijado, se deja llevar y abre las puertas, y todo lo arrastra consigo.
El problema comienza al despertar.

Sobre el oficio de naufragar

Es imperioso volver a nuestra condición de primigenio viento, de volver a vagabundear fuera del mundo. Como Odiseo, emprender el viaje para salvarse uno mismo, para incendiarse y cual un fénix renacer de entre la ceniza.
Abordar una barcaza endeble, y naufragar es obligatorio. Postergar hasta la imposibilidad el viaje de vuelta, perder cada nave y cada anhelo para reconfigurarse en el crisol de la ausencia.

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Sobre el oficio de naufragar

Es imperioso volver a nuestra condición de primigenio viento, de volver a vagabundear fuera del mundo. Como Odiseo, emprender el viaje para ...