La lluvia lo toca todo. Tu ausencia lo incendia todo. El recuerdo lo enturbia todo. La nostalgia de lo pasado hace su magia: todo lo torna agridulce. Como a una fruta la mordisco, me salpico de sus jugos, como un crío voraz en el verano, como un puberto ansioso por devorar la madura fruta de un par femenino de labios.
Entonces abro los ojos, miro mi mano vacía.
La lluvia vuelvo a humedecerlo todo.
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