domingo, 6 de agosto de 2017

VIII


Existe la posibilidad, que todo se llene de polvo y nadie haga nada por evitarlo. Como una casa sumida en el sopor del abandono, pero cuyos residentes aún deambulan, sin rumbo, apenas conscientes de sí mismos, por los pasillos y las habitaciones de la abúlica residencia. 
El orden o el desorden permanecen inmóviles, pero su reino carece de territorios o de potestades. No hay tempestad, o espasmo en la tectónica de placas, ni vecindad en el incendio o acercamiento de inundación que la sorprenda, que signifique un cambio en su profundo anclaje al polvo que como una costra se va enquistando en sus cimientos.

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