jueves, 26 de marzo de 2020

LII

Uno llega al alba con las manos vacías. Con la mirada puesta en cualquier cosa, distraído.
Se observan las cosas dispuestas. Los frutos maduros, el tímido desorden de la mesa. El cuchillo que reparte porciones de alimento.
En este rincón del mundo, miro la niebla trepar por las paredes, y mientras lo colma todo alrededor, sé que no he de mirar tu rostro ninguna otra mañana.

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