jueves, 26 de marzo de 2020

LVII

En otro tiempo, en otra tierra, frente al ocaso, un olor a ámbar colmó el ambiente.
En otra orilla del mar, en este tiempo, la noche arriba con su flota de estrellas: consigo trae un mensaje que espero y sin embargo me resisto a creer.
Vuelve a llegar la tarde, pródiga en inquietantes dudas. Puede más la euforia de la novedad, la férrea voluntad que se doblega ante la inefable novedosa noticia.
Por eso, aquella tarde, ante el cristal sonrojado del ocaso, anonadado, el escéptico elevó una plegaria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

*

Sobre el oficio de naufragar

Es imperioso volver a nuestra condición de primigenio viento, de volver a vagabundear fuera del mundo. Como Odiseo, emprender el viaje para ...