jueves, 26 de marzo de 2020

LIII

Yo sólo sé que no he soñado.
He llegado puntual al naufragio, a la estrepitosa resquebrajadura de mi alba.
Y esta borrachera, entonces, de dónde viene. Esta boca abierta como la boca de un pez por fin atrapado, qué vino escanció para embriagarse.
Usted lo sabe: la palabra es una y trae su garra consigo, dispuesta al sacrificio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

*

Sobre el oficio de naufragar

Es imperioso volver a nuestra condición de primigenio viento, de volver a vagabundear fuera del mundo. Como Odiseo, emprender el viaje para ...