Yo sólo sé que no he soñado.
He llegado puntual al naufragio, a la estrepitosa resquebrajadura de mi alba.
Y esta borrachera, entonces, de dónde viene. Esta boca abierta como la
boca de un pez por fin atrapado, qué vino escanció para embriagarse.
Usted lo sabe: la palabra es una y trae su garra consigo, dispuesta al sacrificio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario