jueves, 26 de marzo de 2020

XLIII

Despierto en un año y un siglo que me son ajenos. Despierto por el ruido y estoy solo. ¿Cómo fue que llegué a este sitio, qué pie tocó primero este suelo?
En tierra de espinos, vuelvo a pronunciar nombres de otros tiempos. Pruebo olvidados sabores. Bebo, alargando el momento, oscuras cervezas mientras el firmamento se ciñe a la oscuridad y en mi pecho crece como una flor de oriente la nostalgia.
Cuando abro los ojos, el fuego danza en mi esófago. Se columpia, brinca dentro de mi estómago. Es hora de volver, no a casa, a la navegación

No hay comentarios:

Publicar un comentario

*

Sobre el oficio de naufragar

Es imperioso volver a nuestra condición de primigenio viento, de volver a vagabundear fuera del mundo. Como Odiseo, emprender el viaje para ...