Despierto en un año y un siglo que me son ajenos. Despierto por el ruido
y estoy solo. ¿Cómo fue que llegué a este sitio, qué pie tocó primero
este suelo?
En tierra de espinos, vuelvo a pronunciar nombres de
otros tiempos. Pruebo olvidados sabores. Bebo, alargando el momento,
oscuras cervezas mientras el firmamento se ciñe a la oscuridad y en mi
pecho crece como una flor de oriente la nostalgia.
Cuando abro los
ojos, el fuego danza en mi esófago. Se columpia, brinca dentro de mi
estómago. Es hora de volver, no a casa, a la navegación
No hay comentarios:
Publicar un comentario