jueves, 26 de marzo de 2020

XLV

Pensé, como siempre, que moriría en una curva. Pensé en las curvas como en una boca que se abre, o un cuenco que de pronto, de un sacudón, deja escapar algo de su contenido.
En el espejo retrovisor izquierdo se reflejaba la luna más imponente del agónico invierno.

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