Agoto la madrugada. El frío de la noche muerde mi carne, me obliga a buscar refugio.
He roto la madrugada, con la torpeza, el descuido de quien rompe un papel al guardarlo.
Todo gira en torno a la humedad de las paredes. Al musgo que de ellas brota y va devorando los papeles de mi habitación
No hay comentarios:
Publicar un comentario