jueves, 26 de marzo de 2020

XLIV

Entonces, en medio del desvelo, entre los párpados que se cierran irremediablemente, puertos frente a la noche, o al amanecer, ciudad en guerra, enloquecida bajo la alarma antibombardeos, apareces tú, apenas una palabra que encierra una frase, que encierra una verdad en esta tierra. Pero más que el sueño, la palabra críptica, torpe, edulcoradamente adolorida aunque sin queja, brota breve en dirección tuya, responde. Apenas monosílabos, apenas la taimada cortesía, tratando de adivinar tu rostro, pero nada.
Cómo volver a la natural ternura luego del cataclismo, cómo. Hay veredas que una vez invadidas por la maleza se entregan al olvido, a la nada. Y sin embargo, ah, terrible corazón, fardo sin amarras!

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