El camino está sembrado de sedientas piedras y ofensivo polvo. Los
márgenes son campos recién quemados donde cabras buscan el más breve
atisbo de hierba para su hambre.
Luego, una orilla del camino es un acantilado, la fulgurante promesa de la caída.
¿En el punto ciego de qué paisaje se quedó tu falda ondeando, bandera de un reino que me está para siempre vedado?
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